Jugar en una actividad placentera que no se realiza por obligación, no es un trabajo, se hace por simple placer y es un pleno ejercicio de libertad, una persona que juega por el simple hecho de jugar irradia alegría y demuestra que se siente libre para utilizar su tiempo.
Sin embargo a lo largo de la
vida del hombre, jugar ocupa un espacio cada vez más corto en su día a día
debido a que se la mayoría de personas se obsesiona con el dinero y jugar no
genera dinero ni construye obras o riquezas materiales.
Es importante que ejerzamos
nuestro derecho de jugar, de disfrutar el hecho de que podemos darnos un tiempo
para hacer lo que nos gusta, es una expresión de emociones y si se hace en
grupo une a las personas, lima asperezas y contribuye con nuestra felicidad.
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